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Ya estamos en Congreso

Ya estamos en Congreso

La mujer cubana, baluarte defensora de nuestras conquista, celebran hoy sábado y mañana domingo su VIII Congreso, en el Palacio de Las Convenciones en ciudad de La Habana, con casi un millar de delegadas.

Esa organización ha defendido, a lo largo de medio siglo aproximadamente, el derecho a la igualdad e independencia femenina, desde el surco hasta nuestros centros más sofisticados, la presencia de la mujer ha estado aportando para el bienestar de la sociedad.

Reunidas en comisiones, las asistentes opinan sobre la política de cuadros, el funcionamiento interno de la FMC, el trabajo ideológico y el comunitario, así como la participación de la mujer en la vida económica del país y su presencia en misiones internacionalistas.

Al concluir la jornada dominical, se dará a conocer el nuevo Secretariado de la Federación, cuya votación se realizará hoy en horas de la tarde.

Como parte de las actividades previas a esta cita, 25 cubanas destacadas en diversas esferas recibieron la orden Ana Betancourt, y se efectuó en la capital un acto, con el cual un centenar de mujeres concluyó el Servicio Militar Voluntario Femenino.

La clausura de este Congreso tiene una connotación especial, pues coincide con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, oportunidad en que todas las delegaciones de base de la FMC, en cada rincón del país homenajearan a sus afiliadas.

Federadas camagüeyanas realizan un variado plan de actividades previo al VIII Congreso de la FMC

Federadas camagüeyanas realizan un variado plan de actividades previo al VIII Congreso de la FMC

Variadas actividades desarrollan las federadas que representaran a la mujer camagüeyana en el VIII Congreso de la FMC, previsto para los días 7 y 8 de marzo próximos.

Tareas de apoyo a la producción de alimentos, encuentros con directivos de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y con productores de la Empresa Triángulo Tres, con entre otras, las actividades realizadas,  mientras doce de ellas recibirán reconocimientos especiales por su desempeño en sectores de la economía y la sociedad.

Sesenta y seis federadas integran la delegación agramontina y otras cinco elegidas de forma directa: Reyna M. Borges, analista de la Fábrica de Cemento 26 de Julio, de Nuevitas; Noemí López, jefa de la Granja Urbana, de Minas; Maité Diéguez, directora de la Empresa Comercializadora de Medicamentos al momento de su elección, promovida actualmente; Bernarda Lence, económica de la Unidad Básica de Producción Cooperativa Veracruz, de la Empresa Azucarera Batalla de Las Guásimas; y Osleyda Mesa, de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales, de Florida.

El seis por ciento de las agramontinas que estarán en el cónclave se vinculan a la producción; igual índice a los servicios y a las jubiladas; el 10,6 por ciento, se registra entre las técnicas; y el tres por ciento a las estudiantes.

La edad promedio de estas federadas es 47,3 años; el 4,5 venció la enseñanza media básica; el 60,6 la media superior; y el 34,8 por ciento la superior.

Amplio plan de actividades previo al VIII Congreso de la FMC

Yo sí puedo, es una iniciativa cubana para aprender a leer, nos dice la camagüeyana Leonela Inés Relys Díaz.

20090222171452-puedo.jpgDespués de colaborar con la alfabetización radial en Haití, la camagüeyana Leonela Inés Relys Díaz creó, a petición del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, la cartilla Yo sí puedo. La luz de las letras llega a partir de entonces a varios países.

La artífice del método de alfabetización Yo sí puedo regresó a su ciudad natal después de diecisiete años de ausencia, para celebrar junto a los suyos el aniversario 495 de la Villa.

“Siento un orgullo muy sano, pero orgullo al fin y al cabo, de ser camagüeyana”, nos comentó.

Leonela Inés Relys Díaz nació el 20 de abril de 1947 y comenzó su larga carrera pedagógica con aquella gesta alfabetizadora por llanos y montañas en 1961. Un año después continuó su vocación de enseñar en la escuela Antón Seminovich Makarenko, de la capital, con la combinación de la parte práctica, al desempeñarse como maestra en la escuela para domésticas América Lavadí, de Guanabacoa.

Hoy sigue como la “profe” de siempre; funge como asesora académica del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC); como miles de cubanas espera el ómnibus P-11 y hace compras en el agro, a pesar de que su cartilla, donde se combinan números y letras ya prácticamente recorrió el mundo.

Después de la experiencia radial de Haití y de ensayar con éxito las teleclases del Yo sí puedo en Venezuela, las ansias por abandonar la ignorancia se trasladaron a los sectores más humildes de Bolivia, Nicaragua, Timor Leste, Argentina, Ecuador, México, El Salvador, Guatemala, Perú, República Dominicana, Uruguay, Colombia, Nigeria, Guinea Bissau, Mozambique, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Saint Kitts y Nevis, entre las 30 naciones donde se ejecuta.

El próximo proyecto la llevará a Panamá y Paraguay, y solicitan también su puesta en marcha en la vieja Europa; la alcaldía andaluza de Sevilla piensa poner en práctica el método, pues paradójicamente en la nación que castellanizó al Continente americano existen millones de iletrados. Ni la propia Leonela imaginó tal impacto.

—Cuéntenos cómo marcha el Yo sí puedo en el mundo.

—Primero que todo soy maestra y recientemente obtuve el grado de Doctora en Ciencias Pedagógicas, algo que significó una de mis mayores satisfacciones, gracias al desarrollo de nuestro proceso revolucionario. Creo que una camagüeyana como yo, de origen humilde, no hubiera podido lograrlo si no es por el triunfo revolucionario de 1959.

“Tuvimos un compromiso muy fuerte. Trabajamos intensamente desde 1999 por la alfabetización radial y después, a partir de la idea del compañero Fidel, tratamos de hacerlo realidad por televisión.

“Comenzó en el 2001, y en el 2003 pusimos en práctica en Venezuela los 17 vídeos contentivos de las 65 teleclases, junto a la cartilla y a la capacitación del facilitador. Empezamos a fundamentar el método a partir de un estudio minucioso de las particularidades de cada región y a contextualizarlo en idioma español. Además, lo hicimos al inglés, al portugués, a lenguas autóctonas como el quechua, el aymará, el creole, de Haití; todavía no hemos logrado grabarlo en el guaraní ni en el tétum, un dialecto muy difícil de Timor Leste”.

—En alguna ocasión usted declaró que el Yo sí puedo nació a la luz de un farol y también con uno usted alfabetizó en Cuba. ¿Puede haber una coincidencia histórica en esta curiosidad?

—Fue un farol diferente. En el ‘61 fui alfabetizadora y resultó una extraordinaria epopeya, donde jóvenes y adultos se volcaron a esa misión. Cada alfabetizador atendía a dos iletrados, por eso fue presencial. Tuve la suerte que me tocaran cosas lindas, porque en 1999 me asignaron la tarea de ir a Haití a preparar la alfabetización por radio, y no teníamos experiencia. Tuvimos que aprender creole para hacernos creíbles, ese fue el primer reto, y el segundo, conocer sus costumbres, su música y su religiosidad.

“En los dos años alfabetizamos a 150 000 personas y capacitamos a 10 000 monitores. Viajé a Cuba en el 2001 y el Comandante en Jefe nos sugiere hacer una cartilla muy pequeña de 4 ó 5 páginas para alfabetizar por televisión. Me dijo: ‘Vamos a alfabetizar al mundo y económicamente se requiere de algo pequeño’. Ese fue el tercer reto: de presencial a radio y después a la televisión. ¿Cómo lo hicimos?

“Comandante, recuerde que estoy en Haití, le dije. Él me respondió: ‘No importa, tómate tu tiempo’. Por supuesto, que Fidel te diga algo así significa que no dejes de pensar en el proyecto. ¿Cómo lograrlo?

“Haití tiene casi alumbrones y no apagones; en mi habitación tenía un pequeño candil de mecha y comencé a leerme Platero y yo y allí me surgió la idea de organizar el alfabeto de acuerdo con las veces que se repetían las letras y organicé los fonemas. Me lo regalé el 20 de abril, el día de mi cumpleaños y pasamos la cartilla sin opinión ni criterio. Regresé a Cuba con una doble fractura de tobillo, y en octubre de ese mismo año nos llaman para presentar el plan”.

—¿Cómo apoyan las diferentes naciones este proyecto?

—Todo depende de los componentes de la sociedad, tanto en la unidad de la voluntad nacional con la internacional. La campaña en Venezuela la hicimos cubanos y venezolanos; al transitar a Bolivia la integramos cubanos, venezolanos y bolivianos; y en Nicaragua, todos juntos. Paraguay quiere hacer lo mismo y sin darnos cuenta fomentamos algo aparejado, que es la solidaridad y la integración de nuestros pueblos, mayoritariamente hispanohablantes.

“Los ministerios que asimilen este programa permitirán que se lleve bien lejos, pero siempre se hace necesario que las autoridades presten su apoyo, en algunos casos cuentan con las organizaciones no gubernamentales o religiosas; sin embargo, los verdaderos protagonistas son los colaboradores y los participantes, así llamamos a los analfabetos para eliminar la carga peyorativa que lleva en sí esa palabra.

“A veces no sabemos qué es el analfabetismo. Es un fenómeno social y una deformación, porque inciden varios factores como los geográficos, los étnicos, los religiosos y los políticos. Siempre digo que hay que valorarlo en su heterogeneidad.

“El analfabetismo de Nueva Zelanda no es el de Nicaragua, ni el de Bolivia ni el de Venezuela, porque el carácter del desconocimiento no es uniforme. Es difícil hallar programas y métodos sin inmiscuirnos en las costumbres de esos pueblos, máxime cuando trasladamos al Yo sí puedo de un país socialista a capitalistas.

“El programa se basa en tres principios. El primero es la solidaridad intelectual, no lo hacemos solos sino con especialistas de cada país; el segundo, la solidaridad ética y el respeto a las costumbres; y el tercero, la perseverancia y el amor”.

—¿Cuál es el secreto de la efectividad? —Hay muchos. Uno está en el método mismo, que el analfabeto vea que en verdad él sí sabe porque reconoce los números. De esta manera, el que no sabe dice ¡Pero qué fácil es esto! Entonces aumenta su autoestima y confianza; el otro es que el programa está cargado de amor, de energía y de mensajes de seguridad, por eso se llama Yo sí puedo: el Yo tiene carácter personológico, por eso hasta el alcalde tiene que saber que si él se ocupa puede hacerlo. Sí es el optimismo y el puedo significa la voluntad. Siento mucha alegría porque más de tres millones de personas ya aprendieron a leer y a escribir con la posibilidad de transitar de la alfabetización a la educación básica.

“Lo más bonito es lograr la incorporación de las mujeres, que por su condición son discriminadas doblemente. Más del 64% de las féminas de América Latina, dentro de los millones de analfabetos del Continente, no saben leer ni escribir; entonces también hay intencionalidad de género en la alfabetización. Si una mujer tiene cultura, sus hijos serán sus seguidores y por tanto letrados”.

—Al principio los escépticos pusieron en duda los resultados por el mero hecho de crearse la cartilla en Cuba. ¿Yo sí puedo es el mejor antídoto contra el analfabetismo?

—Exacto. Esa barrera está y la hemos saltado. La UNESCO lo ha premiado porque ninguno de los programas alfabetizadores, de los que hay muchos y muy buenos, tuvo este resultado en tan corto plazo, de forma tan efectiva y ninguno de ellos sirvió de un país a otro. No creo que la UNESCO lo reconozca como el mejor método, lo que sucede es que se ha impuesto. Tiene tres premios: en el 2002, la mención Rey Senjong por la alfabetización en lengua creole; en el 2003, otra vez la mención honorífica Rey Senjong por el uso de los medios audiovisuales; y en el 2006, el reconocimiento de la UNESCO. No es fácil porque tenemos que pensar también que es un método cubano y existe un bloqueo que no cesa de agredir a la Isla por los medios de comunicación.

“La cartilla permite moverte en la variedad de normas lingüísticas que hay en los países; cambias una figurita y sigue como si fuera original del país. En Nicaragua, Bolivia y Argentina hay muchas normas lingüísticas y palabras simples que tienen un significado diferente, por eso los guiones se contextualizan, se adecuan y se graban con los mismos personajes, aunque con diferentes actores y se le adicionan las músicas típicas.

“Por ejemplo, en portugués no existe el nombre Bienvenido, así que se le sustituye por Aparecido, personaje que cumple la misma función de dar una información y desaparecer. Los aymaras tienen una cosmovisión diferente, porque ven el mundo contrario a las manecillas del reloj; entonces debemos cambiar el orden de los números de la cartilla. De esta forma se grabó el Yo sí puedo 18 veces en cinco años”.

Sólo valdría agregar el dato de que con la aplicación del sistema, se puede alfabetizar a una persona en siete semanas, y así se lograría erradicar este mal de la tierra con alrededor de la tercera parte del fondo de la UNESCO para estos fines; no obstante, a Leonela no le importa la fama, ni siquiera la posteridad, sólo la sonrisa de aquellos que domestican un lápiz y le dan gracias porque, como expresó Ernesto Che Guevara: Un pueblo que no sabe leer ni escribir, es un pueblo fácil de engañar.

“Soy dialéctica y sé que las obras no son perfectas, por eso quiero entregarla a quienes la amen igual que yo, así que no siento límites. Lo importante no es el nombre propio, sino la obra que cada cual deja”.

Nuestras Olímpicas Opinan

El 2008 ya feneció. Pero en su despedida no desgarró la memoria ni le ahuyentó triunfos y fracasos, y le delegó, quién lo puede dudar, a este 2009, nuevas citas con los éxitos y los fiascos.

¿Qué piensan o sueñan algunas de nuestras estrellas deportivas? ¿Cuántas esperanzas albergan, o cuántas metas se han trazado para esta nueva etapa que se estrena?

Una morena se retira

Yumilka Ruiz, con apenas 30 años, esa excelente morena camagüeyana, esa excepcional voleibolista cubana, no siente ni el más mínimo pesar tras su anunciada —y ratificada— decisión de jubilarse deportivamente.

“No puedo quejarme, afirmó. Tuve una temporada muy buena, pues de los diez torneos en los que participé, logré incluirme en ocho entre las más destacadas. Eso significa que me mantuve a un alto nivel competitivo”.

—¿Entonces?

—Hora de irse. Viví intensamente estos 18 años, y aunque soy joven, ya tengo otros proyectos, como terminar mi licenciatura (está en quinto año) y aprender con los técnicos más experimentados. Por ahora, sólo estoy mirando las cosas, oyendo propuestas.

—¿Planes de tener familia?

—Por ahora no, más adelante—, mientras la sonrisa se hace grande y ríe de buena gana.

—¿Camagüey desde La Habana, o Camagüey en Camagüey?

—Camagüey desde Camagüey.

El martillo coge “un diez” dice Yipsy Moreno

Tiene motivos para sentirse satisfecha. Los doce meses transcurridos tuvieron más cosas gratas que ingratas.

—¿Hubo boda en el ambiente?

—Me casé—, y esboza una de sus tantas amables sonrisas.

—¿Las rusas malograron tus aspiraciones?

—No del todo. Estoy sexta en el ranking mundial actual, y sin embargo, logré medalla de plata en Beijing. Quería más, pero reconozco que es un buen saldo.

—¿Adelantos del 2009?

—Tendré una especie de año sabático a medias. Intento un pequeño descanso. Participaré en algún que otro torneo, pero busco un nuevo impulso.

—¿Actualízame tu mejor marca?

—76,62 metros.

Ratifican federadas camagüeyanas su lealtad a la Revolución

Ratifican federadas camagüeyanas su lealtad  a la Revolución

Las mujeres de la provincia de Camagüey, agrupadas en más del 87 por ciento en la Federación de Mujeres Cubanas, (FMC), abogaron hoy por mantener la unidad con la Revolución y el Partido Comunista de Cuba.
   Una representación de las afiliadas a la organización, que en marzo del venidero año celebrará su octavo congreso, señaló que es necesario incorporar a las filas a todas las revolucionarias mayores de 14 años de edad.
   La integración tiene una especial importancia porque mantiene unidas a nuestras mujeres, expresó Julio César García, primer secretario del Partido en el territorio, en las conclusiones de la asamblea de balance de la FMC.
   Ese tema predominó en los debates, y acerca de ello Sachi Varela dijo que la mayoría de las féminas de la nueva generación siente amor por la entidad pues desde niñas están vinculadas a la Federación por la propia participación de sus madres y otros familiares.
   Leannie Rodríguez llamó la atención sobre el acercamiento a jóvenes  desvinculadas del estudio y el trabajo para atraerlas a la agrupación y a la vida social útil.
   Eso debemos hacerlas nosotras que tenemos las mismas edades, gustos y preferencias, explicó.
   La reunión también trató otros asuntos, como el funcionamiento interno de la organización, la lucha por la igualdad, la participación en la producción de alimentos y tareas de la recuperación de daños por recientes huracanes y la defensa de la Patria.
   Betsy Rodríguez fue ratificada como secretaria general de la FMC en Camagüey, mientras se escogieron a las 71 representantes de la provincia al VIII Congreso.

Mujeres marcharán nuevamente por la libertad de Los Cinco

Cárdenas, 4 dic (AIN) Las mujeres de esta ciudad, de la provincia de Matanzas, tomarán nuevamente las calles para exigir la libertad de Los Cinco antiterroristas de Cuba prisioneros desde hace más de una década en los EE.UU.
   La marcha acontecerá el sábado seis de diciembre, ocasión en la cual exigirán - a nombre de todas las cubanas- que Washington no viole más el derecho de Adriana Pérez y Olga Salanueva de visitar en la cárcel a sus esposos Gerardo Hernández y René González, respectivamente.
   Como es habitual, la caminata transitará las principales arterias de la ciudad -a unos 130 kilómetros al Este de La Habana- para terminar frente al museo A la Batalla de Ideas, con una velada artística y el reclamo de justicia para Los Cinco, como se les conoce internacionalmente.
   La primera marcha tuvo lugar el seis de diciembre de 1999 para exigir el regreso a la Patria del niño Elián González, víctima de la Ley de Ajuste Cubano, entonces secuestrado en Miami por la extrema derecha del Sur de la Florida, hecho de gran repercusión mundial y en el pueblo norteamericano.
   Luego del retorno del pequeño en junio del 2000, cada año las mujeres reeditan la jornada por la causa de Gerardo, René, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, procesados en un juicio político amañado y condenados a largas penas.
   El Gobierno de George W. Bush, en público ensañamiento con Los Cinco, niega reiteradamente las visas a Adriana y Olga, y con ello viola el derecho humano de todo prisionero de recibir las visitas de sus familiares.

Barbara Vasallo Vasallo

 

Decoro y grandeza en Mariana Grajales

Yolanda Díaz Martínez /  Investigadora del Instituto de Historia de Cuba Servicio Especial de la AIN

En el 115 aniversario de su muerte, honrar a Mariana Grajales es reverenciar a las madres de la patria. Nadie como ella encierra los más altos valores de la mujer cubana que supo desempeñar papeles protagónicos en la conducción de la familia, en la educación de los hijos y en la entrega a la causa de la independencia.

Sus padres, de origen dominicano, eran pardos y mulatos libres y llegaron a tierras cubanas en busca de tranquilidad y sosiego. Eran personas de trabajar duro y sabían labrar las tierras y cultivarlas, por lo que muy pronto se adaptarían a su nueva vida en Santiago de Cuba.

Todo parece indicar que poco tiempo después de su arribo a inicios del siglo XIX, les nació la niña, aunque hay quienes aseguran que esta vio la luz en Santo Domingo.

La juventud de Mariana transcurrió en las labores propias de un hogar de pardos libres: vida hogareña y ayudando en el campo a los padres. Así se fue formando su personalidad recta, de principios inflexibles, trabajadora incansable y dotada de notable inteligencia.

El entorno esclavista generó en ella la rebeldía y el amor a la libertad que transmitiría a su descendencia.

A los 23 años contrajo matrimonio con Fructuoso Regüeiferos, de cuya unión nacieron Felipe, Fermín, Manuel y Justo, a quienes tuvo que criar prácticamente sola ante la temprana muerte del esposo. A pesar de todo, supo sobreponerse con estoicismo y educarlos bajo recios principios.

De su unión posterior con Marcos Maceo, nacieron José Antonio, María Baldomera, Rafael, Miguel, Julio, Dominga, José Tomás y Marcos. Asentados en la finca del esposo compartían las tareas. Mientras los varones trabajaban en el campo, las mujeres se encargaban de las labores hogareñas.

El estallido insurreccional del 10 de octubre marcó para la prole de Mariana un gran compromiso. A esta entregó tres hijos inicialmente y el resto, de rodillas, tuvo que jurar delante de Cristo liberar la patria o morir por ella.

De esa forma todos, de una manera u otra, se vieron comprometidos en la lucha. Unos, con las armas en la mano; otros, garantizaban la retaguardia.

Ya en el campo de batalla contra el colonialismo español, Mariana resistió escasez y penuria y fue una más en el campamento: en la cocina, el hospital. Aquí recibió la noticia de la herida mortal del esposo al que cuidó con esmero y quien en su lecho de muerte expresó haber cumplido con el juramento contraído de luchar por la patria.

Se enorgulleció cuando la voz de Antonio se alzó en Baraguá y aunque es seguro que no derramó una lágrima ante el fin de la guerra, sí debió albergarla en el corazón, pues por aquella causa había visto morir al esposo, a los hijos y a muchos cubanos.

Después se traslada a Jamaica y sigue activa en el apoyo a la causa de la libertad, pese a su avanzada edad.

Cuando sus ojos se cerraron definitivamente el 27 de noviembre de 1893, había saldado el compromiso contraído con la Patria, y aún en los últimos instantes mostraba su entrega.

En Kingston terminó sus días, al decir de Martí, "rodeada de los varones que pelearon por su país, criando a sus nietos para que pelearan".

Biografía de Amalia Simoni Argilagos

Biografía de Amalia Simoni Argilagos

Santa María del Puerto del Príncipe, el 10 de enero de 1842, nació Francisca Margarita Amalia Simoni Argilagos, hija del Dr. José Ramón Simoni Ricardo y Manuela Argilagos Guinferrer, en el seno de una de las familias principeñas más ricas por lo que recibió esmerada educación, a diferencia de otras jóvenes de su época, viajó durante cinco años por todas las capitales de Europa, excepto San Petersburgo y Lisboa, sobre 800 ciudades, en América los estados de New York y los del oeste y alto y bajo Canadá. Este viaje le permitió recibir clases de canto con una de las figuras más sobresalientes del género culto, con Fanny Persionny, que la califica de “primo cartello”, y más tarde continuó estudios en Roma con Bonny y en Florencia con Mannetti, dominaba a la perfección el francés, ingles e italiano.
En la Habana se produjo su encuentro con el joven Ignacio Agramonte, pero no fue hasta después de su regreso a Puerto Príncipe que sus encantos físicos y espirituales cautivaron el joven. Se iniciaba una intensa correspondencia amorosa que es testimonio apasionado de la entrega y pasión reciproca que ambos se profesaban. Epistolario que tuvo continuidad en la manigua y luego durante el exilio.
El 1ro de agosto de 1868, contraen matrimonio, de esta unión nacieron dos hijos:
_ Ignacio Ernesto de las Mercedes (26-5-1869)
_Herminia de la Madre de la Caridad (20-2-1871)
Al estallar la guerra de Independencia la joven pareja se inserta en gesta, Amalia el 1ro de diciembre de 1868, abandona el confort, la vida cómoda y placentera , rodeada de comodidades y elegancia , para irse a la manigua . En la finca La Matilde, propiedad de su padre se establece con el resto de la familia, de allí se traslada a Arroyo Grande donde nace su hijo Ignacio Ernesto, “El Mambisito”, como le decía Ignacio.
Las vicisitudes de la guerra, le imponen duras pruebas, que van templando su acero, fue apresada con su hijo el 26 de mayo de 1870 cumpleaños de su hijo, y comienza su perfil de patriota al ser intimidada por el coronel Ramón Fajardo Izquierdo, que le pide escriba a su esposo instándole a deponer las armas, a lo que le responde con lealtad y patriotismo: Coronel primero me corta UD la mano que le escriba yo a mi marido que sea traidor.
Llega el exilio a principios de agosto, arriba a New York con su padre. Un silencio se cierne sobre Ignacio y Amalia, todo sufrimiento es necesario, es un momento de demostrar sus sentimientos expresados desde los días del noviazgo, cuando le dijo:
“Tu deber antes que mi felicidad Ignacio mío, es mi gusto”.
Crece su amor, el de febrero de 1871 cuando nace su hija Herminia y cinco meses después se traslada a Mérida en busca de mejor clima. En el exilio consolida su cubanía, e inicia su formación familiar inculcándole a sus hijos los ideales más puros, allí en Mérida recibe la triste noticia de la muerte del Mayor, de su Ignacio, caído en combate por Cuba libre, gran consternación la invade con verdadero extorcismo, soporta la triste verdad , siente que el dolor hace crecer sus ideales y apoya con todas sus energías a la emigración y colabora con fondos , que se recaudan en muchos casos con conciertos y veladas en las que canta y toca el piano brindando su arte y su cultivada voz.
Allí conoció a Martì, el que la admiró profundamente al decir en Patria, al conocer uno de los viajes de Amalia a Cuba, elogios elocuentes la distinguen “Por su dignidad, la fortaleza de su vida, por su inteligencia rara, y su modestia y gran cultura, por el cariño con que acompaña y guía por el mundo a sus hijos, los hijos del héroe, o cuando ella se dirige con modo inigualable y expresa:
“Amalia: Ignacio Agramonte tuvo una compañera, no todos los hombres han tenido la suerte de hallar en la esposa una compañera”.
De regreso a Cuba, se establece en la Habana, en1899 sufre el fracaso de los ideales independentistas, instaurada la República, con edad avanzada el 10 de octubre de 1907, efeméride patriótica, se creó la Junta Patriótica de la Habana , asociación que inspirada en la acción de grandes hombres de 1868 y de 1895, instaría rescatar la pérdida de la independencia , que exigían la evacuación de los soldados yanquis , y la abrogación de Enmienda Platt , entre sus miembros se encontraban patriotas de brillantes hojas de servicios y familiares de héroes de la Patria, entre ellos Amalia Simoni, viuda de Agramonte, que trataban con testimonios de revitalizar las epopeyas pasadas , para legarlas a la conciencia de los cubanos para iniciar una nueva contienda.
El 24 de febrero de 1912, participó en momento inigualable, Amalia estuvo presente en el solemne acto de inaugurar el conjunto escultórico que tributaria homenaje de recordación al Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz en el parque Agramonte. Muere el 23 de enero de 1918, su vida fue catalizadora de tres amores que actuaron en el corazón de Amalia, el de esposa, madre y patriota, realizó cuanto pudo por la independencia. La prensa cubana recogió sus funerales con profunda consternación y el respeto a esta inigualable mujer cubana, que añoró a una Cuba libre.

Título: Encuentro nacional de mujeres ferroviarias

 

El respeto no se pide, se gana, fue el principal pronunciamiento del Encuentro  Nacional de Mujeres Directivas, que laboran en la Unión de Ferrocarriles de Cuba, celebrado, en Camagüey.

En la ocasión, se analizaron las dificultades que enfrentan las féminas con diferentes responsabilidades, sobresaliendo las capacidades en los círculos infantiles, y la incomprensión de que las tareas domésticas y la educación de los hijos es una misión compartida con el hombre.

Entre los principales acuerdos adoptados se destacan, el de solucionar los principales problemas de las féminas directivas en los ferrocarriles, como la igualdad de oportunidades, y la eliminación de los frenos que limitan a la mujer para ocupar cargos de dirección.

Durante el encuentro, surgió la idea de retomar las casitas infantiles como alternativa a la falta  de las capacidades en los círculos infantiles, donde  las empresas deben de asumir dicha responsabilidad mediante la ubicación de un personal seleccionado para estos fines.

Una propuesta expresada en el evento fue, que se generalice el llamado ejercicio de mando, donde las mujeres que son    reserva de cuadros, asuman por un mes la responsabilidad, con el propósito de que estén lista para asumir el cargo cuando sea necesario.

 

 

Diosdada Sagarra

Aniversario 50 de las invencibles Marianas

"Solo cuando la mujer unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible ", sentenció José Martí, y el pelotón femenino de combatientes Mariana Grajales, creado hace 50 años en la Sierra Maestra, es referencia testimonial de acierto trascendente en el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba.
El cuatro de septiembre de 1958, tras muchas horas de debate para analizar la certeza de la decisión que tomaría, el Comandante en Jefe Fidel Castro constituyó el Pelotón de Las Marianas, integrado por mujeres del Ejército Rebelde que reclamaban el derecho de empuñar las armas y participar en la lucha frontal frente a la tiranía pro imperialista de Batista.
Las muchachas se habían ido integrando a la guerrilla rebelde imbuidas por su fervor patriótico, y allí desempeñaban valiosos oficios femeninos tradicionales: en la cocina, la costura de ropas, el aseo, la enseñanza, la atención de enfermos. Pero ellas querían más y se alzaron frente a los prejuicios machistas de la época.
Isabel y Lilia Rielo, Teté Puebla, Angelina Antolín, Rita García, Ada Bella Acosta, Normita Ferrer, Flor Pérez, Eva Palma, Orosia Soto, Juana Peña, Edemis Tamayo y Olga Guevara, entre otras, formaron aquel grupo de émulas de Mariana, la legendaria madre de los hermanos Maceo Grajales, titanes en la Guerra de Independencia frente a España en el siglo XIX.
Testigos del hecho histórico han relatado que el debate sobre la integración del pelotón femenino se prolongó durante siete horas, pues los hombres se oponían a que les entregaran armas a las mujeres cuando todavía muchos de ellos no tenían una.
Fidel concluyó sus razonamientos expresando que las armas para las mujeres era una decisión justa "porque son mejores soldados que ustedes. Son más disciplinadas".
El cuatro de septiembre era una fecha conmemorativa para la dictadura, cuyas tropas festejaban un golpe de Estado perpetrado años atrás por Fulgencio Batista, y fue ocasión propicia para el estreno de Las Marianas, suceso que rebasaba el simbolismo de la participación femenina y acentuaba la llegada de un tiempo de cambios irreversibles.
Fue el mismo Fidel quien las enseñó a disparar y dispuso que hicieran la guardia en la Comandancia. En los primeros días de octubre ellas salieron al combate dirigidas por el comandante Eddy Suñol, a pesar de que este se oponían a que las mujeres fueran armadas.
El estreno fue en el combate de la presa de Holguín, donde ellas derrocharon coraje y demostraron que podían ser tan buenas en la pelea frontal como cualquier hombre. Suñol cambió radicalmente su opinión y la expuso en una histórica carta que envió al Comandante en Jefe en la cual reconoce el acierto en la decisión tomada.
Numerosas páginas de heroísmo escribiría el pelotón Mariana Grajales. Sus integrantes serían leyenda e inspiración para millares de mujeres que en el transcurso de los años han integrado las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, en Cuba y en misiones internacionalistas, con las armas dispuestas a defender la independencia y la justicia plena.
(*El autor es Roberto Pérez Betancourt / colaborador de la AIN).

Alba la primera en Cuba

Diosdada Sagarra Díaz

Mi estancia en el bloque 56 de la Federación de Mujeres Cubanas, en el municipio de Vertientes devino momento de alegría y recordación, porque esa zona la dirige Alba Portieles.

Para aquellos jóvenes que nacieron en la década del ´80, y para otros que quizás no la recuerden, les comentará que Alba fue la primera mujer en Cuba que operó una combinada cañera.

Están lejos de la realidad, quienes pensaron que una mujer no podría desempeñar ese oficio; sin embargo alcanzó buenos resultados, pues en las once zafras en que participó, cortó 10 millones 900 mil 90 arrobas de caña.

Su hazaña atrapó en los años ´80 la atención de todos, pues no era común encontrar a una mujer haciendo esa labor. Se impuso su dedicación, la maestría en el timón y la experiencia en llenar los camiones de caña.

Hace algunos años, en un recorrido por los pelotones de combinada, el jefe del pelotón nos decía que esta abnegada muchacha, oriunda del municipios de Vertientes, era insuperable en esa difícil faena y mucho más eficiente que algunos hombres.

Las agotadoras jornadas que a veces comenzaban a las dos o las tres de la madrugadas constituían para ella gajes de ese oficio, por estar en correspondencia con la sistematicidad del trabajo.

Ahora, cuando han transcurrido más de dos décadas Alba comparte estos recuerdos con los quehaceres de la casa, sus dos hijas y nietas, además de integrarse de lleno al cumplimiento de sus tareas como federada destacada en la comunidad.

Según pude conocer, después de su jubilación ella nunca se ha desvinculado de las actividades cañeras, porque junto a un grupo de federadas del bloque 56, amadrinan al pelotón de combinadas de la cooperativa La Fela.

En cada zafra estas mujeres preparan una valija: dice Alba “nos vamos para el campo de caña, allí estimulamos al operador que más se destacó en la semana, con un obsequio de mayor valor, a los demás le entregamos cepillos de dientes, máquinas de afeitar, paños de manos, agarraderas para la cocina, vasos, jarros... y nos pasamos el día con ellos”.

Comenta mi entrevistada que aprovecha ese día, si el jefe de pelotón se lo permite, para subir a la combinada y cortar hasta llenar de caña dos o tres camiones, en esas KTP-2 que son una maravilla, ”no en la que yo cortaba que era muy rústica porque había que hacer mucha fuerza”.

Al preguntarle ¿cuántas arrobas usted cree que pudiera promediar cortando con estos modernos equipos?; su respuesta no se hizo esperar “ más de dos millones; fíjate que una vez, cuando Lázaro Vázquez era el primer secretario del Partido en la provincia, me hizo un homenaje en el cañaveral, y me comprometí con él a cortar 300 arrobas más y en esa zafra promedié un millón 600 mil arrobas, ese resultó el año que más corte”.

Alba tiene muchas anécdotas que contar, pero dice que hay una que nunca olvida, y es que le tiene miedo a las cucarachas y un día estaba entusiasmada cortando en su combinada KTP-1, y se le metió una paja de caña quemada por dentro del pantalón, ”pero cuando sentí una cosa que me estaba caminando por encima del muslo paré la combinada, pase tremendo susto, me quité el pantalón, me quedé en blumer, grité, lloré, fue mucho lo que yo formé en ese campo, eso nunca lo he olvidado”.

En ella no se reconoce solo a la primera mujer que operó una combinada en el país, sino también porque resume la integralidad y la participación activa de una, que en su época, desafió las actividades no tradicionales y se puso en esa tarea a la par de cualquier hombre.